30/04/2012 La victoria de Letonia en el primer campeonato celebrado en Ginebra en 1935 sugirió a los dirigentes de FIBA llevar a este país el siguiente torneo. Gran asistencia de público, ocho selecciones en disputa, entre los que no estuvo España, subcampeona de Europa en ese momento, envuelta en la Guerra Civil y que ya había faltado a los JJOO de Berlín un año antes.
Egipto solicitó su inscripción en el campeonato alegando que ellos eran más europeos que africanos y que en ese continente no tenían rival. Su petición fue aceptada y Egipto compitió en el II Campeonato de Europa.
Ocho países respondieron a la llamada: Lituania -campeona final-, Letonia, Estonia, Polonia, Checoslovaquia, Francia, Italia y la ya comentada sorpresa de Egipto. La decisión de aceptar esta participación sirvió para muchos años ya que tanto la selección egipcia como los clubes de este país compitieron en Europa hasta entrada la década de los años 1970.
Eso sí: el debut europeo de Egipto no fue precisamente exitoso. Acabó el campeonato en última posición tras perder sus cinco partidos. El primero, contra Estonia, por 15-44. Y otros tres –contra Italia, Letonia y Checoslovaquia-, por 0-2… por incomparecencia.
En el Museo FEB de la ciudad de Alcobendas, se encuentra la medalla original de este campeonato.
