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04-12-2015. Un egresado de la UPCT fabrica un posturógrafo de bajo coste para corregir la postura de las personas con discapacidad

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04-12-2015

Un egresado de la UPCT fabrica un posturógrafo de bajo coste para corregir la postura de las personas con discapacidad

4.dic.2015.- 150 euros. Ese es el precio que le ha costado al ingeniero industrial superior por la Universidad Politécnica de Cartagena (UPCT), Felipe Segura, fabricar un posturógrafo para que la asociación Astus de Cartagena ayude a los niños con discapacidad a corregir su postura corporal.
“En el mercado los puedes encontrar por 3.000 euros, pero yo he usado materiales de bajo coste y, aunque tiene diferencias con los posturógrafos médicos que hay en el mercado, la ventaja es que en este el código lo puede modificar cualquiera”, explica el joven.
Cuenta que la idea surgió cuando estaba terminando la carrera. Su profesor, Juan Suar Díaz, le propuso presentar un proyecto tecnológico con base social. “Fui a asociaciones para documentarme, ya que nunca antes había hecho nada así y en Astus me dieron la idea”, admite.
El posturógrafo que ha creado parte de una tradicional báscula de peso, modificada con software libre para que detecte el centro de gravedad de la persona que se sube en ella, aporte datos sobre si la postura corporal es correcta o no y en caso de que no lo sea, le ayude a mejorarla. Segura ha programado un juego, que aparece en una pantalla de ordenador conectada a la báscula en el que un león debe perseguir a una cebra. En función de la postura incorrecta que presente el sujeto, el león se moverá hacia uno u otro lado. “El objetivo es que tú eres el león que tienes que balancearte para perseguir la cebra y así se va corrigiendo la postura”, comenta.
Según explica el ingeniero, el programa se basa en Arduino, una plataforma electrónica de código abierto para que cualquiera lo pueda modificar. “Esto es lo bueno de este posturógrafo. Permite que accedas al código fuente y crees tus propios programas en función de las necesidades del paciente”, asegura.
Tras seis meses de intenso trabajo, ahora toca perfeccionar el aparato. “A Astus le ha gustado mucho, ahora lo someteremos a pruebas y veremos cómo evoluciona de forma natural”, añade.
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